Bell y Brahms prometen una velada memorable en el auditorio de Oviedo

El genial violinista tocará con Jurowski y la London Philharmonic Orchestra

 

 

         Vladimir Jurowski.
Vladimir Jurowski.

Oviedo, J. N.

El violinista Joshua Bell, con la London Philharmonic Orchestra, dirigida por su titular, Vladimir Jurowski, ofrecerá hoy, a las ocho de la tarde, en el auditorio de Oviedo, el «Concierto para violín y orquesta» de J. Brahms. Bell, que toca un Stradivarius de 1713 conocido como el «Gibson» o «Huberman» -valorado en tres millones de euros-, es la tercera vez que ofrece un concierto en la capital asturiana. Las entradas están agotadas desde hace dos semanas. En la segunda parte de la velada se interpretará la «Sinfonía Manfred» de Chaikovski.

 

Bell debutó con catorce años con la Orquesta de Filadelfia y Riccardo Muti, y desde entonces se ha convertido en una celebridad mundial. Ha tocado con Chailly, Muti, Dutoit, Gardiner, Temirkanov, Salonen, un plantel de las mejores batutas del mundo, y con las grandes formaciones internacionales. Ahora está vinculado como director musical a la Academy St. Martin in the Fields.

Hace cinco años Joshua Bell, con vaqueros y una chupa, se metió en el metro de Washington y se puso a tocar varias piezas de Bach con su Stradivarius. Se trataba de averiguar si los pasajeros eran capaces de distinguir la altísima calidad de un interprete tocando un instrumento excepcional frente a las habituales interpretaciones en los túneles del metro de violinistas callejeros.

Bell tocó las piezas de Bach durante casi una hora y sólo logró unas pocas monedas como recompensa. Apenas cinco o seis personas se detuvieron algunos minutos a escucharlo con cierta atención. La inmensa mayoría de los usuarios del metro que pasaron a su lado no percibieron ninguna diferencia entre un genio y un músico de ocasión y, claro, siguieron de largo. Sólo una mujer lo reconoció y le dijo que ya le había escuchado en la Biblioteca del Congreso.

El director moscovita Vladimir Jurowski, que dirigirá la London Philharmonic Orchestra, fue durante cinco años primer Kapellmeister de la Komische Oper de Berlín, cargo que compatibilizó con la dirección en los primeros teatros de ópera del mundo como la Scala de Milán, la Ópera de París o el Metropolitan de Nueva York. En el año 2001 se convirtió en director titular del Festival de Glyndebourne y posteriormente en titular de la London Philharmonic Orchestra, con la que llega a Oviedo. Además, ha trabajado con otras orquestas como la Filarmónica de Berlín, la Royal Concertgebouw de Ámsterdam o Radio de Baviera.

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